MONASTERIO SAN ANTOLIN DE BEDON LLANES

Monasterio de San Antolín de Bedón: historia, arquitectura y conciertos a la luz de las velas en Llanes

Descubre uno de los monasterios románicos más enigmáticos de Asturias

A escasos metros del mar Cantábrico, donde la desembocadura del río Bedón divide en dos la espectacular Playa de San Antolín, se alza uno de los monumentos medievales más singulares del norte de España: el Monasterio de San Antolín de Bedón.

Rodeado de prados, acantilados y naturaleza, este antiguo monasterio benedictino constituye una de las joyas del románico asturiano y uno de los edificios históricos más evocadores del concejo de Llanes. Su ubicación privilegiada, prácticamente junto al mar, convierte este lugar en un enclave único, donde la arquitectura medieval y el paisaje natural se funden de una manera difícil de encontrar en cualquier otro rincón de España.

Aunque hoy solo se conserva la iglesia del antiguo monasterio, su extraordinario valor histórico, artístico y paisajístico sigue atrayendo a historiadores, amantes del patrimonio y visitantes que buscan descubrir uno de los monumentos más auténticos de Asturias.

Precisamente esa combinación de historia, naturaleza y monumentalidad ha llevado a Velas y Candelas a elegir este espacio para celebrar conciertos a la luz de las velas, donde la música en directo transforma el silencio centenario del monasterio en una experiencia cultural inolvidable.

No se trata únicamente de asistir a un concierto.

Es la oportunidad de descubrir uno de los monumentos medievales más bellos de Asturias iluminado por cientos de velas.


VELAS Y CANDELAS CONCIERTOS A LA LUZ DE LAS VELAS MONASTERIO DE SAN ANTOLIN DE BEDON

¿Dónde se encuentra el Monasterio de San Antolín de Bedón?

El Monasterio de San Antolín de Bedón está situado en la parroquia de Naves, dentro del concejo de Llanes, en el oriente del Principado de Asturias.

Su emplazamiento resulta absolutamente excepcional.

El edificio se levanta junto a la desembocadura del río Bedón, muy cerca de la famosa Playa de San Antolín, una de las playas naturales más extensas y espectaculares del litoral asturiano.

El paisaje que rodea al monasterio está formado por:

  • La Playa de San Antolín.
  • La desembocadura del río Bedón.
  • Prados naturales.
  • Acantilados del Cantábrico.
  • Bosques autóctonos.
  • La Sierra del Cuera como telón de fondo.

Este entorno explica perfectamente por qué los primeros monjes eligieron este lugar para establecer su comunidad hace más de ochocientos años.


La historia del Monasterio de San Antolín de Bedón

Los orígenes del monasterio permanecen envueltos en cierto misterio.

Aunque diversas leyendas sitúan su fundación varios siglos antes, la documentación histórica conservada permite afirmar que el monasterio ya existía durante el siglo XII. Las primeras referencias documentales conocidas aparecen entre 1127 y 1186, cuando el cenobio ya contaba con un abad y recibía donaciones de la nobleza asturiana.

Fue a comienzos del siglo XIII cuando comenzó la construcción de la iglesia que ha llegado hasta nuestros días. Una inscripción conservada en el propio edificio indica que las obras se iniciaron en el año 1205 bajo el gobierno del abad Juan, coincidiendo con la consolidación de la comunidad benedictina.

Desde ese momento, San Antolín de Bedón se convirtió en un pequeño pero influyente monasterio que administraba propiedades agrícolas, prados y diversas iglesias del oriente asturiano.


Un monasterio protegido por la nobleza asturiana

Durante los siglos XIII y XIV, el monasterio recibió importantes donaciones de familias nobles que contribuyeron a consolidar su patrimonio.

Entre sus benefactores destacan Pedro Díaz de Nava y Rodrigo Álvarez de las Asturias, quienes dejaron importantes legados económicos destinados al mantenimiento de la comunidad y a la celebración de misas por sus almas.

Gracias a estas aportaciones, el monasterio mantuvo durante siglos una intensa actividad religiosa y agrícola, convirtiéndose en uno de los centros espirituales del oriente asturiano.


La visita del emperador Carlos I

Uno de los episodios más relevantes de la historia del monasterio tuvo lugar el 16 de septiembre de 1517, cuando el joven Carlos I de España, recién llegado para asumir el trono, hizo escala en San Antolín de Bedón junto con su séquito durante su viaje hacia Castilla.

Este acontecimiento convirtió al monasterio en escenario de uno de los primeros viajes del futuro emperador Carlos V por territorio español. Años después, el propio monarca concedería diversos privilegios relacionados con el abad del monasterio.


La decadencia del monasterio

Durante el siglo XVI comenzó una etapa de progresivo declive.

En 1531, el papa Clemente VII ordenó su incorporación a la Congregación Benedictina de Valladolid con el objetivo de recuperar la disciplina monástica y reorganizar la comunidad. Sin embargo, las dificultades económicas continuaron y, en 1544, el monasterio fue convertido en priorato dependiente del cercano Monasterio de San Salvador de Celorio, perdiendo gran parte de su autonomía.

La situación empeoró definitivamente tras la Desamortización de Mendizábal en el siglo XIX.

La comunidad desapareció y el conjunto quedó abandonado.

Gran parte de las dependencias monásticas acabaron desapareciendo, conservándose únicamente la iglesia.


Un monumento salvado de la desaparición

A mediados del siglo XIX llegó a plantearse el derribo completo del edificio para reutilizar su piedra en otras construcciones.

La intervención de la Comisión Provincial de Monumentos consiguió impedir su destrucción y permitió conservar uno de los mejores ejemplos del románico tardío asturiano.

Posteriormente, el 4 de junio de 1931, el templo fue declarado Monumento Histórico-Artístico, protección equivalente a la actual declaración de Bien de Interés Cultural (BIC), garantizando su conservación para las generaciones futuras.


Arquitectura del Monasterio de San Antolín de Bedón

La iglesia constituye uno de los mejores ejemplos de la transición entre el románico y el gótico en Asturias.

Su arquitectura refleja claramente la influencia del Císter, caracterizada por la austeridad decorativa, la pureza de las líneas y el protagonismo absoluto de la piedra y de la luz natural.

Entre sus elementos más destacados sobresalen:

  • Planta basilical de tres naves.
  • Tres ábsides semicirculares perfectamente conservados.
  • Arcos apuntados que anuncian el estilo gótico.
  • Potentes contrafuertes exteriores.
  • Cubiertas de madera en las naves.
  • Bóvedas de cañón apuntado y de crucería en el crucero.
  • Portadas románicas con arquivoltas apuntadas.
  • Canecillos decorados con figuras humanas, animales y motivos vegetales.

La sencillez ornamental responde al ideal cisterciense, donde la belleza nace de la proporción, la luz y la armonía arquitectónica, sin necesidad de grandes elementos decorativos.


Un monasterio frente al mar

Pocos monumentos medievales españoles disfrutan de una ubicación tan espectacular.

Mientras la mayoría de los monasterios cistercienses fueron construidos en valles interiores, San Antolín de Bedón se levanta prácticamente junto al Cantábrico.

La combinación entre el sonido del mar, la desembocadura del río Bedón y la silueta románica del templo convierte este lugar en uno de los paisajes culturales más singulares de Asturias.

Es precisamente esta unión entre patrimonio y naturaleza la que hace de San Antolín un escenario irrepetible.


¿Por qué Velas y Candelas ha elegido San Antolín de Bedón?

En Velas y Candelas buscamos lugares capaces de emocionar antes incluso de que comience la música.

San Antolín de Bedón reúne todas las características que definen nuestro proyecto:

  • Más de 800 años de historia.
  • Uno de los templos románicos más importantes de Asturias.
  • Arquitectura medieval perfectamente integrada en el paisaje.
  • Un entorno natural excepcional junto al mar.
  • Acústica extraordinaria.
  • Una atmósfera íntima y llena de historia.

Cuando cientos de velas iluminan los antiguos muros de piedra y la música comienza a sonar, el monasterio recupera el espíritu con el que fue concebido hace siglos.

Cada concierto se convierte en una experiencia donde patrimonio, naturaleza y emoción se unen en uno de los escenarios más sorprendentes del norte de España.

No es simplemente un concierto.

Es vivir la música en uno de los monumentos medievales más fascinantes de Asturias.